Vestimenta bajomedieval. La braga.

La vestimenta bajomedieval, como ya os señalé en su momento, consta de distintas prendas. La primera sería la braga, que vamos a estudiar hoy.

 

La braga de cristianos y judíos.

Aunque en distintos blogs que tratan este tema se señala que la braga femenina y masculina eran iguales, debéis saber que es erróneo. En cuanto a la utilizada por el hombre, son numerosísimas las fuentes iconográficas que nos la muestran; así, por ejemplo la vemos representada en numerosas Cantigas de Santa María o en el Libro de Ajedrez, Dados y Tablas.

Braga masculina. Cantigas de Santa María. Cantiga XXII
Braga masculina. Cantigas de Santa María. Monasterio de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-1, Cantiga XXII (detalle).
Braga masculina. Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-6, fol. 65 v.
Braga masculina. Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-6, fol. 65 v. (detalle)

     Como vemos en las imágenes, la braga masculina era una especie de calzón corto que se sujetaba por medio de un cinturón llamado “braguero”.

    Al contrario que ocurre con las prendas masculinas, son prácticamente inexistentes las referencias escritas o iconográficas sobre la braga femenina. Una de las menciones se encuentra en el Libro de Alexandre, de mediados del siglo XIII (estrofa 1870). No obstante, al referirse a las amazonas, deja bien clara su semejanza con el sexo masculino:

                       “Fasta la media pierna                       les da la vestidura,

                        non caeríe en tierra                             por palmo de mesura;

                        calçan bragas muy prietas                 con firme ligadura,

                        semejan bien varones                       en toda su fechura.”

A pesar de los pocos datos con que contamos, sí hay constancia de que la mujer utilizaba en ocasiones la braga y que ésta, en  el siglo XIII era larga hasta el tobillo, similar a la “braca”, que era un calzón ancho y largo,  propio de los habitantes de la Galia durante la dominación romana.

     Por suerte contamos con una interesantísima pieza arqueológica, vestida por la Infanta Doña María, hija menor de Fernando III (fallecida en 1235), en su enterramiento en la Colegiata de San Isidoro de León. Dicha prenda ha sido catalogada como “calza“, en mi opinión erróneamente, ya que los pies no quedan cubiertos por la prenda. La misma cubría las piernas y el cuerpo hasta la cintura, donde se ajustaba por medio de una cinta que pasaba a través de unos ojales. La hechura de esta prenda es muy sencilla, yendo la espalda y el delantero cortados en una sola pieza; la misma, al no llevar división central forma el tiro por medio de un corte semicircular en dicha zona para permitir el movimiento de las piernas.

Braga de la infanta María. León, Colegiata de San Isidoro.
Braga de la infanta María. León, Colegiata de San Isidoro.

 

Braga de los musulmanes: Sarawilat (zaragüelles).

     Los musulmanes, tanto hombres como mujeres, vestían los “zaragüelles” o “sarawilat”, especie de culote o braga larga hasta los tobillos, que, al confeccionarse en una pieza grande de tela, solía formar arrugas horizontalmente. Iba ajustada a la cintura por medio de un cinturón o un cordón (Tikka) que solía pasarse a través de unas cinturillas. Ibn al-Jatib (Loja, 1313-Fez, 1374), señala en relación a esta prenda:

 “Entre los adornos recomendados por el buen gusto de las princesas y damas       granadinas, merecen especial mención los cinturones…”

     En el fol. 18 r del escurialense Libro de Ajedrez, Dados y Tablas (Ms. T-I-6), de 1283, podemos ver -a través de la camisa transparente- los zaragüelles que luce la mujer a la derecha de la imagen, que van ajustados mediante dicho sistema; en este caso el cordón (tikka) es de colores y cuelga hasta los pies.

Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-6, fol. 18r.
Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El      Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-6, fol. 18r. (detalle).

Ibn Battuta, en su obra A través del Islam, de mediados del siglo XIV, hace referencia asimismo a este tipo de prenda interior, al decir:

“Para ellos éste es el mayor homenaje que puede hacer el sultán: cuando ofrece de tal guisa los vestidos a alguien, es un honor para el que los recibe y para sus hijos y descendientes, que heredan unos de otros mientras duren esas ropas o algún trozo de ellas. Lo más estimado en este caso son los zaragüelles.”

     De lo anteriormente expuesto podemos deducir que los zaragüelles podían ser piezas de gran valor, aunque no se especifica si esto era debido a la calidad de los tejidos con que estaban confeccionados o a los adornos que podían añadirse.

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