La moda en el calzado en la Edad Media. Calzado en tela.

Durante toda la Edad Media el calzado adquirió una gran importancia, pasando de ser un objeto meramente práctico a convertirse en piezas de verdadero lujo, acorde con la moda de cada momento. La ostentación en el atuendo, y dentro de éste, el calzado rico, estaba en relación directa con el poder y la importancia de la monarquía que los exhibía en las grandes ocasiones como fiestas cortesanas, enterramientos, ceremonias solemnes de coronaciones, negociaciones políticas, etc.

Por otra parte es importante señalar que el estudio del calzado femenino resulta especialmente complejo, ya que la vestimenta cubría por completo los pies de las mujeres, apareciendo muy raramente representado en las fuentes iconográficas. No obstante, sabemos con certeza que era básicamente igual al utilizado por los hombres, quienes en estos momentos marcaban la moda. Es importante señalar asimismo que el calzado utilizado en la Baja Edad Media por cristianos, musulmanes y judíos fue similar, exceptuando ciertas características que veremos otro día.

En estos momentos el calzado llegó a fabricarse con materiales de gran calidad, bien tejidos, enriquecidos con bordados, plata, oro o incluso piedras preciosas; bien con cueros finísimos, como badanas o cordobanes, que podían ser dorados o plateados, e ir decorados de muy diversas maneras.

Este tipo de calzado ricamente adornado estuvo muy de moda tanto en la Europa cristiana como en los países del Islam, como se desprende de distintas fuentes documentales y literarias. Entre ellas se encuentra el Libro de Alexandre, de mediados del siglo XIII, donde leemos:

“Qual quier de los çapatos valía una çidat…”

Dado que este capítulo dedicado al calzado puede ser bastante extenso, hoy os hablaré sólo del realizado en tela, para cuya confección se utilizaban normalmente tejidos de cierta delicadeza elaborados con sedas, entre ellos los cendales, como se desprende de un pasaje de la Gran Conquista de Ultramar, de hacia 1295:

” … e’ fizo adocil ant’el los cendales con que fue calzado”

Quiero aclarar que el cendal era una tela de gran delicadeza, elaborada con seda o lino, documentado en Castilla desde el siglo XIII. Aunque de origen oriental, estuvo muy extendido en Occidente, fabricándose principalmente en Alejandría, Luca, Montpellier y Andalucía; en la Corona de Castilla se elaboraron en Toledo, según se desprende de las Cortes de Alcalá de Henares de 1348, donde Alfonso XI autorizaba que:

“Las del común de la villa casadas con omnes ffijosdalgo, e con omes que mantengan cavallos u armas… que puedan vestir cendalles de Toledo”

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