Tocados musulmanes

El tocado de la mujer musulmana en la Edad Media es muy difícil de estudiar, ya que son pocos los textos que aportan información sobre el tema. Hay que señalar que, al igual que ocurría con la indumentaria propia de esta etnia, el tocado prácticamente no sufre variaciones a lo largo de las centurias. En los siglos XIII y XIV, y en el medio rural, se conservó lo que acaso fuera el tocado andalusí original, es decir, para los hombres un casquete de fieltro o un gorro de lana ( al-gifar o gifara), de color rojo o verde, ya que el de color amarillo estaba reservado a los judíos quienes tenían prohibido el uso de cualquier otro color, según señala el historiador granadino del siglo XIII Ibn Said, en su libro Al-Mugrib fī ḥulā al-Magrib (Lo extraordinario sobre las joyas de Occidente).
El tocado habitual de las mujeres musulmanas era la toca (imama), que utilizaba de forma similar a las cristianas, y que vemos en las siguientes imágenes.

Musulmana cubriéndose con "Imama". Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-1-6, fol. 58r.
Musulmana cubriéndose con “Imama”.
Libro de Ajedrez, Dados y Tablas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-1-6, fol. 58r.
Musulmanas tocadas con "Imama". Libro de los animales. Milán, Biblioteca Ambrosiana. Ms. árabe D 140 inf. Yahiz, fol. 29r.
Musulmanas tocadas con “Imama”. Libro de los animales.
Milán, Biblioteca Ambrosiana. Ms. árabe D 140 inf. Yahiz, fol. 29r.

En ciertas ocasiones la mujer se cubría todo el rostro con un velo denominado niqab, mencionado en ciertas obras literarias como es el caso del poema del siglo XII, del levantino Ibn al-Zaqqaq “La bella pudorosa“, donde se hace referencia al acto reflejo de cubrirse la cara de la siguiente forma:

“Mas, al verme llorar, sintió sonrojo,
y tras el velo (niqab) recató su cara.
El sol así, cuando la nube llora,
se esconde vergonzoso entre el celaje”.

En la segunda parte del Roman de la Rose, obra literaria escrita entre los años 1225 y 1240, su autor Jean de Meun hace referencia a este tipo de prenda entre los versos 20955 y 20960, al señalar:

“Pero no le gusta taparle la cara,
porque no querría seguir la costumbre
de los sarracenos, que con estameña
les cubren los rostros a las sarracenas
cuando al exterior tienen que salir
para que en la calle no puedan ser vistas, …”

En la España musulmana se utilizó, tanto por hombres como por mujeres, un tocado llamado almaizar, que consistía en una especie de banda o faja, con la que se envolvía un armazón hasta cubrirlo por completo dándole forma de turbante. Dicho tocado se colocaba sobre la cabeza a modo de casco, como podéis ver en la imagen siguiente, donde aparece el detalle de una de las miniaturas de la Historia de los amores de Bayad y Riyad, de principios del siglo XIII, único manuscrito iluminado conservado de la España Musulmana. Este tipo de turbante se introdujo en al-Ándalus en el siglo IX y sabemos que se fabricaban en Córdoba, Granada y Almería.

Hay que señalar que este tipo de tocado no sólo fue utilizado por la mujer musulmana, sino que estuvo muy de moda entre las mujeres cristianas europeas, como estudiaremos en un futuro capítulo.

Dama y caballero musulmanes cubriéndose con almaizar. Historia de los amores de Bayad y Riyad. Roma, Biblioteca Apostólica Vaticana, Ms. árabe 368, fol. 10 r. (detalle).
Dama y caballero musulmanes cubriéndose con almaizar. Historia de los amores de Bayad y Riyad.
Roma, Biblioteca Apostólica Vaticana, Ms. árabe 368, fol. 10 r. (detalle).

Tocado similar al anterior es el alfareme, cuya única diferencia es que éste último dejaba colgando los extremos de las bandas sobre los hombros, de forma que en los viajes éstas podían utilizarse para cubrir la boca y protegerse del polvo de los caminos. Ibn Batuta (1304-1368 o 1377), en su obra A través del Islam, hace referencia a este tipo de tocado al señalar:

“… llevaba ropas blancas y un turbante uno de cuyos extremos colgaba por un lado.”.

Según podemos deducir de ciertos documentos, esta prenda podía ir adornada o bordada, como es el caso de la que aparece inventariada en 1403, entre los bienes del zaragozano Vicente Diecada:

“Hun alhirem de seda blanca, con oretas de seda vermella”.

En cuanto a las representaciones pictóricas lo vemos reflejado, por ejemplo, en al-Maqamat de al-Hariri, códice fechado en 1222, en cuyo fol. 105 se representa un mercado de esclavos.

Al-Hariri: Maqamat. Mercado de esclavos de Zabid (Yemen). París, Bibliothèque Nationale de France, Ms. 6094, fol. 105 (detalle)
Al-Hariri: Maqamat. Mercado de esclavos de Zabid (Yemen).
París, Bibliothèque Nationale de France, Ms. 6094, fol. 105 (detalle)

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