El Tocado de las cristianas en la Baja Edad Media.

A lo largo de toda la Edad Media las mujeres estaban obligadas a cubrirse la cabeza, ya que llevarla descubierta, al menos las mujeres cristianas de cierta edad o casadas, estaba mal visto por la Iglesia, que se apoyaba en las recomendaciones hechas por San Pablo a los Corintios en su Primera Epístola, donde dice:

“… si una mujer no se cubre con un velo la cabeza, que se la rape. Y si es cosa fea a una mujer el cortarse el pelo, o raparse, cubra su cabeza”. (Primera Carta de San Pablo a los Corintios, 11.6)

A continuación en el mismo texto, se alude claramente a la sumisión de la esposa a su marido, ya que el hombre es el único en poder exhibirse con la cabeza descubierta. Así, a excepción de las doncellas, que podían llevar el cabello suelto sujeto con cintas de colores, o las muy ricas “guirnaldas” y “trezas” o “frontaleras”, todas las demás mujeres van a cubrirse la cabeza con distintos tocados, compuestos en numerosas ocasiones, por distintas prendas combinadas entre sí, como iremos viendo en posteriores capítulos.

En la imagen que vemos a continuación aparece la Virgen con varias jóvenes, adornando sus cabellos con “trezas”, también denominadas “frontaleras”, conocida en Inglaterra con el nombre de “chaplets” y en Francia como “chapel” o “chapelet”. Este tipo de guirnalda podía ser enormemene rica, ya que estaba realizada en oro o plata y decorada con flores artificales, a veces representadas por medio de racimos de joyas en diferentes colores, todo ello montado sobre un armazón de alambre. En ocasiones dichas flores de orfebrería podían ir cosidas sobre un galón.

Jóvenes vírgenes tocándose con trezas. Luis Borrassá: Retablo de la Virgen y San Francisco. Convento de San Francisco, Villafranca del Penedés (Barcelona).
Jóvenes vírgenes tocándose con trezas.
Luis Borrassá: Retablo de la Virgen y San Francisco.
Convento de San Francisco, Villafranca del Penedés (Barcelona).

Entre las prendas más sencillas para cubrirse, se encuentran la toca o velo y los distintos tipos de cofias, como eran la “albanega”, la “crespina” o el “tranzado”. En la siguiente imagen, a la izquierda, vemos a Herodías, con la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja, luciendo el “tranzado”, que era una cofia confeccionada con tela tupida que se prolongaba en una funda alargada, en la que se metía el cabello y sobre la que se enrollaban o entrecruzaban cintas. Dicho tocado estuvo muy de moda en la época de los Reyes Católicos y siguió estándolo en épocas posteriores. Así, en la serie “Carlos, rey emperador”, que TVE  está emitiendo  actualmente, aparece en distintas ocasiones, bastante bien reproducido.

Herodías cubriéndose con tranzado. Maestro de Miraflores: Degollación de San Juan Bautista. Museo del Prado.
Herodías cubriéndose con tranzado. Maestro de Miraflores: Degollación de San Juan Bautista. Museo del Prado.

Tocado muy de moda en toda la Europa cristiana, desde finales del siglo XI hasta el siglo XIV, fue el “bonete”, que era una especie de gorro que cubría la parte superior de la cabeza y que utilizaron las mujeres de las distintas clases sociales. Estaba compuesto por un armazón rígido de forma circular, realizado en lino grueso almidonado. Posteriormente se forraba con distintos tejidos, de mayor o menor riqueza, yendo generalmente sujeto por debajo de la barbilla, como podéis ver en la imagen. Otras veces se colocaba sobre las tocas, o a la inversa, es decir, las tocas o velos cubrían el bonete.

Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca. Ms. T-I. 1. Cantiga CV-8 (detalle).
Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial,
Biblioteca. Ms. T-I. 1. Cantiga CV-8 (detalle).

Dentro del tocado que acabo de señalar, y que estudiaremos detenidamente en un futuro, puede incluirse al que llamaremos “tocado alto”, muy de moda en Castilla durante la segunda mitad del siglo XIII, momento en que cobró un desarrollo sin igual en ningún otro lugar del occidente cristiano, tanto en riqueza como en belleza y variedad. Sin embargo, a partir del siglo XIV, las representaciones de este tocado en pintura o escultura son inexistentes y tampoco contamos con piezas arqueológicas, por lo que parece probable que dejara de ser del gusto de las damas, que lo habrían sustituido por otros tocados más novedosos.

Tocados altos castellanos con diferente decoración. Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-1. Cantiga CXXXIII-6 (detalle).
Tocados altos castellanos con diferente decoración.
Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Biblioteca, Ms. T-I-1.
Cantiga CXXXIII-6 (detalle).

Prendas muy extendidas en la Baja Eda Media fueron los “chapirones” o “capirotes”, que eran una especie de capucha que se prolongaba a modo de pequeña capa, cubriendo los hombros. Aunque este tipo de tocado ya era utilizado desde la Alta Edad Media por pastores o campesinos, su uso se extendió a lo largo de los siglos XIII y XIV, llegando a formar parte de la vestimenta de la nobleza, que generalmente lo vestía para viajar, como podemos ver en las dos  imágenes siguientes.

Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Ms. T-I. 1. Detalle de las Cantigas VII-2 y XXXV-3, respectivamente.
Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Ms. T-I. 1.
Detalle de la Cantiga VII-2.

              

Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Ms. T-I.1. Detalle de la Cantiga XXXV-3.
Cantigas de Santa María. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Ms. T-I.1. Detalle de la Cantiga XXXV-3.

La mayoría de los tocados solían combinarse entre sí, complementándose con ciertas prendas, que, o bien servían para prenderlos, o bien sujetaban aquellos tocados de mayor peso. Otras piezas cubrían el cuello en mayor o menor medida. En la siguiente imagen vemos a la Virgen, a la derecha, cubriéndose con una simple toca que cae sobre los hombros, mientras que Santa Isabel, que la abraza, luce un pequeño “bonete” que sobresale sobre la frente, y que cubre con una toca. Bajo dicha toca vemos la “gorguera”, pieza que cubre completamente el cuello y parte de la cara y de los hombros. Ésta podía sujetarse prendiendo sus extremos sobre lo alto de la cabeza, o bien sobre otra pieza denominada prendedero.

Santa Isabel y la Virgen con tocados compuestos por distintas prendas. Retablo de la Virgen. Iglesia de Serdinyà (Conflent, Languedoc-Rosellon).
Santa Isabel y la Virgen con tocados compuestos por distintas prendas.
Retablo de la Virgen. Iglesia de Serdinyà (Conflent, Languedoc-Rosellon).

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