Calzado medieval en cuero.

El cuero utilizado en la confección del calzado en la Edad Media procedía de distintos animales, como vaca, cabrito, o carnero, como se pone de manifiesto en numerosos documentos de la época; así, en las Cortes celebradas en 1252 en Sevilla, Alfonso X ordenaba que se pagaran los realizados con cabrito del siguiente modo:

“Çapatos prietos de cabrito entallados et de acuerda V pares por un mr los meiores”

En el Ordenamieno de Menestrales, otorgado por Pedro I en las Cortes de Valladolid de 1351, se fijaban, entre otras cosas, los jornales de los distintos artesanos, así como las hechuras de los vestidos y el precio que debían tener las distintas piezas de calzado según las pieles con que estuvieran hechos. En este interesante documento encontramos referencias a la piel de cabrito, así como a la de vaca para la elaboración del calzado, como vemos a continuación:

“… et por el par de los zapatos de cabrito, quinse dineros… Et á los otros zapateros de lo corado, denles por el par de las zapatas de vaca, tres maravedís é medio”

En las Cortes de Toro, celebradas en 1369 se hace referencia a la piel de carnero al señalar:

“… é que den el par de los zapatos de… o de carnero para los mayores el par por tres maravedís é medio, é los menores por dos maravedís é medio”

A lo largo de los siglos XIII y XIV se utilizó asimismo la badana, piel o cuero curtido de carnero, vaca u oveja, famosa por su gran blandura y suavidad, como se desprende de distintos documentos. Entre ellos, el ya mencionado Ordenamiento de Menestrales, donde leemos:

“…et por el par de los zapatos de laso de badana para ome, tres maravedís : … et por el par de las zapatas de badana de muger, á dies é ocho dineros : et por el par de los zuecos pretos é blancos de badana é dende ayuso, lo mejor que se abenieren”

Muy popular fue también el guadamecí, badana curtida y posteriormente adornada con dibujos de pintura o relieves. El origen de la palabra procede del árabe “yild gademesi”, cuero de Gadamés, (oasis de Libia), donde parece que se inició su elaboración, y desde donde se extendería a varias ciudades de la España musulmana y de ahí a la cristiana. En 1316 se fabricaban en Barcelona y Valencia . El proceso de elaboración consistía básicamente en, una vez curtida la piel, se mojaba, se reblandecía, se batía y golpeaba para suavizarla y estirarla. Una vez seca se encolaba y se aplicaban las láminas de plata, que se bruñían posteriormente para conseguir un brillo deseado. Una vez plateado el cuero se imprimía el dibujo, utilizando distintas técnicas. Posteriormente se aplicaba el barniz, que solía llamarse oro, porque una vez seco lo imitaba. A veces, según los casos, se raspaban ciertas partes quedando la plata vista.

Uno de los materiales más importantes en la Edad Media fue el cordobán, piel o cuero curtido de cabra o macho cabrío. Según el Diccionario de la Real Academia Española, procede de Córdoba, ciudad de fama en la preparación de estas pieles durante la Edad Media, siendo el más estimado en Europa. Ya en el siglo VIII, en tiempos de Carlomagno (768-814), Córdoba abastecía los mercados occidentales de esta piel para la fabricación del calzado de lujo y a finales del siglo XIII, existe constancia de que en Inglaterra, los zapateros londinense se reunían para comprar cordobán a los mercaderes españoles.

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